sábado, 2 de abril de 2011

La antología de Slash en su noche

Lo que se vivió durante dos horas la noche del jueves en el Anfiteatro del Sambil fue una antología del hard rock que hizo emocionar más a los padres que a los hijos y donde se vio que los gritos y llantos provenían de treintañeros de cabelleras largas y camisetas negras. 

Los valencianos de Bajo Tierra, liderados por un vocalista que se contoneaba, saltaba y bebía vino, lograron superar el nerviosismo, la cuerda rota del guitarrista y problemas de audio. Con seis temas en inglés conquistaron al público que luego de recibirlos con pocas ganas, los despidió con una gran ovación de pie. 

A las 9:00 de la noche las luces dejaron de iluminar a la audiencia, un hilo musical en tono menor comenzó a sonar y cinco rockeros salieron a la tarima. Los encabezaba Slash, quien sin muchas pompas fue por su guitarra y se ubicó del lado derecho del escenario como un músico más. El público emitió un rugido ensordecedor. 

Mientras Todd Kerns en el bajo, Bobby Schneck en la guitarra rítmica y el baterista Brent Fitz observaban el anfiteatro repleto, Myles Kennedy, vocalista, decía con voz de presentador de pelea de boxeo: "¿Están listos para rockear?" y enseguida Slash punteó el riff de Ghost. Le siguieron los temas Mean Bone ySucker train blues donde el guitarrista tomaba el protagonismo solo con apoyar un pie en alguno de los amplificadores. Él no parecía considerarse la mayor atracción de la noche aunque con cada uno de sus solos la audiencia se quedara absorta viendo sus dedos desplazándose por las cuerdas sin mayor dificultad. 

A pesar de que a Slash pareciera que nombrarle Guns n' roses le provocase urticaria, el músico no dejó de lado en su repertorio los temas de la banda.NightrainRocket Queen y Civil war, que hizo que cantaran hasta a los paramédicos de guardia y personas que atendían los kioscos de bebidas. 

Kennedy demostró con su amplio registro porqué Slash decidió incluirlo en su tourWe're all gonna die. Se mostró apasionado, enérgico sin desatinar nota alguna y miraba fijamente a los fanáticos. También pidió un aplauso para Bajo Tierra. EnBack from Cali Slash saltó contra un amplificador, daba vueltas y brincos en un solo pie sin perder en ningún momento el dominio de su instrumento, el sombrero de copa o los lentes de aviador. Siguió el compilatorio con Starlight, otro tema del álbum Slash

Nada de apuntadores de retorno o guitarras inalámbricas. Slash es un músico de la vieja escuela que conecta su instrumento al amplificador, batalla con los cables y utiliza solo un pedal para distorsionar. 

Para hacer Nothing to say el ex Guns n' roses cambió de guitarra por cuarta vez y Kennedy tomó una también. Slash culminó arrodillado en el suelo de espaldas al público y frente a la pared de amplificadores. 

La camisa negra del guitarrista se transparentaba por el sudor que derramaba sobre él y sus guitarras. Kennedy descansó mientras el bajista tomaba el micrófono para hacer la voz en Dr. Alibi y Slash hacía los coros. El guitarrista se acercó al micrófono y dijo: "Hola Venezuela ¿La están pasando bien?", para introducir Watch this, que no lleva vocalista y que en la versión original la batería está a cargo de Dave Grohl y el ex Guns n' roses, Duff Mckagan. Le siguió Rise Today, tema de Alter Brige, banda de Myles Kennedy. 

Alguien del público logró arrojar una bandera de Venezuela con el nombre del guitarrista en la franja amarilla, que luego decoró la batería, para volver con My Michelle Patience, balada rock que sirvió como descanso para Slash y para que los asistentes -algunos con lágrimas corriendo por el rostro- revivieran la magia de Guns n' Roses. 

El guitarrista quedó solo para realizar su conocida versión del tema de El padrino, que duró más de dos minutos. Los acordes se mezclaron y comenzó el riff deSweet child of mine y luego Slither de Velvet Revolver. Slash presentó entre bromas a su banda. "La hemos pasado muy bien y no podemos esperar más para volver", dijo y presentó By the sword y Mr. Brownstone

Paradise City cerró la noche. Sin camisa tocó su sexta guitarra en su espalda y el público fue el mejor vocalista. "Que manera de arrancar la gira suramericana. Caracas fue brillante. Espero que esto sea un bocado de lo que viene. Aunque, será difícil derrotar a Venezuela por compartir pasión", escribió Slash en Twitter al reencontrarse con el público local 19 años después.


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